
La noche del 19 de agosto, el parque principal de El Cairo se llenó de luz. Vecinos, familias y líderes comunitarios se reunieron para encender velas en memoria de quienes perdieron la vida durante el terremoto del 10 de agosto, y para acompañar con cariño a las familias que aún viven el duelo. En medio de las ruinas que todavía rodean la plaza, el gesto sencillo de una vela encendida se convirtió en un símbolo poderoso de comunidad y resiliencia.
Más que un homenaje, la velatón fue también un recordatorio de que El Cairo sigue de pie. Entre oraciones, abrazos y silencios compartidos, los cairenses reafirmaron que la reconstrucción no es solo de calles y viviendas, sino también del ánimo colectivo. Fue una noche para llorar lo que se perdió, pero también para reencontrarse como pueblo y mirar juntos hacia adelante.